CAPITULO 2: PAULINA DEL MAR
Paulina se despide de Doña Gloria y se sube a la “Flota”, el autobus, con destino Bogota, la capital. Durante el trayecto, Paulina mira con tristeza, el paisaje de la sabana y el mar que siente cada vez más lejano, adentrándose hacia el área montañosa. A mitad del trayecto, un retén del ejército detiene al autobus. Algunos soldados se suben al bus para reuisar y preguntar a algunos pasajeros. Uno de ellos se acerca donde Paulina para preguntarle...
HOMBRE: Documentos, por favor.
Paulina, le coquetea y guiña el ojo al hombre mientras entrega su documento de identidad.
HOMBRE: ¡¡¡Ejem!!! Perdón, señorita, ¿Le sucede?
PAULINA: No, guapo, no me pasa nada.
HOMBRE: ¡¡¡Más respeto conmigo, señorita!!! ¡¡¡Yo soy la autoridad!!!
PAULINA: Disculpe, señor agente… jijijiji…
HOMBRE: ¡¡¡A ver!!! ¡¡¡Qué va a a hacer en la capital, señorita...!!!
PAULINA: Yo... ejem... voy a buscar a un señor…
HOMBRE: ¿Y usted sabe el nombre de ese señor?
PAULINA: Se llama Javier Quijano.
HOMBRE: ¿Y tiene un telefono o la direccion de ese hombre?
PAULINA: No.
HOMBRE: ¿Y piensa tocar de puerta en puerta para preguntar de ese señor?
PAULINA: Bueno... no se...
En ese momento, un compañero llama al hombre y de inmediato, los dos se bajan del bus, no sin antes, entregarle sus documentos a Paulina. Los militares ordenan al chofer del bus para reanudar el trayecto hacia la Capital.
NIA: Me alegra que hayas aceptar ese puesto de mi jefe, mi amor.
GUSTAVO: La verdad, necesito un trabajo estable.
NIA: Fue una bonita cena anoche... tu hermana se divirtió mucho... ¿Dónde esta ella ahora?
GUSTAVO: Ahora esta haciendose unos masajes en el Club.
NIA: ¡Que bueno! ¡Ella necesita distraerse! ¿Nunca has pensado ir al Club con ella?
GUSTAVO: No me gusta el tipo de gente que va alla... siempre tan arribista y superficial... ¡Eso me repugna!
En ese momento, el auto se detiene en una intersección, en semáforo en rojo. De pronto, como por arte de magia, se aparece un artista callejero, realizando malabares con unas pelotas de caucho.
NIA: ¡Pobre gente! ¡Todo lo que tienen que hacer para sobrevivir la vida!
GUSTAVO: Así es, algunos lo tienen todo, mientras que otros, tienen que lucharla para ganarse el pan…
NIA: ¡¡¡Qué bien lo hace!!! ¡¡¡Oye, tengo una idea!!!
Al terminar el “show”, el muchacho pasa por los autos para ver si le dan propina. El muchacho se asoma la ventana para pedirle una limosna. Entonces, Nía baja el “vidrio” del auto, haciéndole un gesto coqueto al muchacho. El malabarista del semáforo suspira por aquella bellísima novia.
NIA: Hola, guapo, lo haces muy bien, te felicito. ¿Y como lo haces?
ARTISTA: Gracias, linda señorita, pues, es pura práctica, no más.
NIA: ¿Tú estás a menudo por aquí?
MUCHACHO: Si, señorita. Todos los días, a la misma hora, me encuentran por aquí.
NIA: Qué bueno, porque somos reporteros del periódico “La Estrella” y nos gustaría hacerte una nota, ¿Qué te parece?
Nía vuelve a guiñarle el ojo al muchacho. El artista suspira, y entonces, emocionado, acepta la propuesta de tan hermosísima muchacha. Entonces, Nía le entrega un billete al artista, y de pronto, cambia la luz del semáforo, y juntos emprenden el camino rumbo hacia el trabajo.
HOMBRE: Documentos, por favor.
Paulina, le coquetea y guiña el ojo al hombre mientras entrega su documento de identidad.
HOMBRE: ¡¡¡Ejem!!! Perdón, señorita, ¿Le sucede?
PAULINA: No, guapo, no me pasa nada.
HOMBRE: ¡¡¡Más respeto conmigo, señorita!!! ¡¡¡Yo soy la autoridad!!!
PAULINA: Disculpe, señor agente… jijijiji…
HOMBRE: ¡¡¡A ver!!! ¡¡¡Qué va a a hacer en la capital, señorita...!!!
PAULINA: Yo... ejem... voy a buscar a un señor…
HOMBRE: ¿Y usted sabe el nombre de ese señor?
PAULINA: Se llama Javier Quijano.
HOMBRE: ¿Y tiene un telefono o la direccion de ese hombre?
PAULINA: No.
HOMBRE: ¿Y piensa tocar de puerta en puerta para preguntar de ese señor?
PAULINA: Bueno... no se...
En ese momento, un compañero llama al hombre y de inmediato, los dos se bajan del bus, no sin antes, entregarle sus documentos a Paulina. Los militares ordenan al chofer del bus para reanudar el trayecto hacia la Capital.
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Mientras tanto, en Bogota, la capital, Gustavo maneja en su auto con destino al Periodico “La Estrella” para su cita de trabajo. A su lado, en el asiento del Copiloto, está sentada Nía, su hermosísima novia.
NIA: Me alegra que hayas aceptar ese puesto de mi jefe, mi amor.
GUSTAVO: La verdad, necesito un trabajo estable.
NIA: Fue una bonita cena anoche... tu hermana se divirtió mucho... ¿Dónde esta ella ahora?
GUSTAVO: Ahora esta haciendose unos masajes en el Club.
NIA: ¡Que bueno! ¡Ella necesita distraerse! ¿Nunca has pensado ir al Club con ella?
GUSTAVO: No me gusta el tipo de gente que va alla... siempre tan arribista y superficial... ¡Eso me repugna!
En ese momento, el auto se detiene en una intersección, en semáforo en rojo. De pronto, como por arte de magia, se aparece un artista callejero, realizando malabares con unas pelotas de caucho.
NIA: ¡Pobre gente! ¡Todo lo que tienen que hacer para sobrevivir la vida!
GUSTAVO: Así es, algunos lo tienen todo, mientras que otros, tienen que lucharla para ganarse el pan…
NIA: ¡¡¡Qué bien lo hace!!! ¡¡¡Oye, tengo una idea!!!
Al terminar el “show”, el muchacho pasa por los autos para ver si le dan propina. El muchacho se asoma la ventana para pedirle una limosna. Entonces, Nía baja el “vidrio” del auto, haciéndole un gesto coqueto al muchacho. El malabarista del semáforo suspira por aquella bellísima novia.
NIA: Hola, guapo, lo haces muy bien, te felicito. ¿Y como lo haces?
ARTISTA: Gracias, linda señorita, pues, es pura práctica, no más.
NIA: ¿Tú estás a menudo por aquí?
MUCHACHO: Si, señorita. Todos los días, a la misma hora, me encuentran por aquí.
NIA: Qué bueno, porque somos reporteros del periódico “La Estrella” y nos gustaría hacerte una nota, ¿Qué te parece?
Nía vuelve a guiñarle el ojo al muchacho. El artista suspira, y entonces, emocionado, acepta la propuesta de tan hermosísima muchacha. Entonces, Nía le entrega un billete al artista, y de pronto, cambia la luz del semáforo, y juntos emprenden el camino rumbo hacia el trabajo.
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Por su parte, en el Club “El Nogal”, al norte de la ciudad, se encuentra Zafiro, caminando imponente por los pasadizos del prestigioso lugar, mientras suena una popular canción en ritmo de Reggeaton, mientras mueve sensualmente los hombros y las caderas. Los hombres suspiran por el movimiento cadencioso de semejante monumento de mujer.
“Traicionera, no me importa lo que tu me quieras/ Mentirosa, solo quieres que de amor me muera/ Traicionera, en mi vida fuiste pasajera/ Mentirosa, no me importa que de amor te mueras.”
La hermosísima Zafiro ingresa a los vestidores de Damas cuando se encuentra con Emma del Rocío, la hermana menor de Gustavo, termina haciendose sus masajes. Emma del Rocío trata de esquivar la presencia de Zafiro pero, Zafiro logra reconocerla y hablarle a ella.
ZAFIRO: ¡Emma del Rocío! ¡Como has estado! ¡Que milagro que nos vemos! ¡Feliz cumpleaños!
EMMA DEL ROCIO: Gracias por recordarlo, Zafiro.
ZAFIRO: ¿Qué te parece si vamos a la Terraza a tomarnos unos refrescos? ¡No te preocupes, que yo pago!
EMMA DEL ROCIO: Esta bien, acepto.
Las dos se visten y deciden subir a la terraza para tomar un refresco. Zafiro mira a Emma del Rocío con desprecio a sus espaldas pero, apenas Emma del Rocío voltea, Zafiro le sonrie. Emma del Rocío se da cuenta del gesto hipócrita de Zafiro pero, decide hacer nada y las dos se sientan se dirigen a la terraza para ordenar los refrescos...
ZAFIRO: ¿Cómo esta tu hermano?
EMMA DEL ROCIO: Esta bien. Hoy quedo en encontrarse con tu marido en el Periodico.
ZAFIRO: Y dime, Emma del Rocío, ¿Cómo estas? ¿Hay algun hombre que te interese? ¿O vas a estar soltera toda tu vida?
EMMA DEL ROCIO: Bueno, todavía no llega mi príncipe azul. Pero, ya vendrá.
ZAFIRO: Espero que no sea demasiado tarde…
EMMA DEL ROCIO: Oye, Zafiro, cambiando de tema, ¿Cómo te va con la hija de tu marido?
ZAFIRO: ¡Ay, ni me lo preguntes! ¡Esa chiquilla esta insoportable! ¡No la soporto!
EMMA DEL ROCIO: Es la hija de tu marido, ¿No?
ZAFIRO: Mejor no hablemos de ella, por favor, que me hace sentir mal.
EMMA DEL ROCIO: Esta bien, Zafiro.
Y las dos cambian de conversacion, mientras miran a las personas presentes en la terraza del Club.
DON JAVIER: ¡Gustavo! ¡Que bueno que hayas aceptado mi oferta de trabajo! Toma asiento.
Gustavo toma asiento mientras Don Javier le pide a su secretaria que traiga el café. Gustavo mira la foto de Camila...
GUSTAVO: ¡Que grande se ha puesto Camila! ¡Pensar que hace unos años jugaba a la muñecas!
DON JAVIER: ¡Se ha convertido en toda una mujercita! ¡Es mi mas grande orgullo!
GUSTAVO: ¿Y donde esta ella ahora?
DON JAVIER: Ahora esta en el Colegio. En un par de años, piensa graduarse.
GUSTAVO: ¿Y ya sabe que va a estudiar en la Universidad?
DON JAVIER: Quiere ser Abogada.
GUSTAVO: ¡Que bien! ¡Yo podria ayudarle en lo que guste!
DON JAVIER: ¡Gracias, Gustavo! Y, entonces, ¿Qué dices del trabajo?
GUSTAVO: ¡Yo acepto el trabajo, Don Javier! Pero, necesito ver mis honorarios...
ZAFIRO: ¿Cómo esta tu hermano?
EMMA DEL ROCIO: Esta bien. Hoy quedo en encontrarse con tu marido en el Periodico.
ZAFIRO: Y dime, Emma del Rocío, ¿Cómo estas? ¿Hay algun hombre que te interese? ¿O vas a estar soltera toda tu vida?
EMMA DEL ROCIO: Bueno, todavía no llega mi príncipe azul. Pero, ya vendrá.
ZAFIRO: Espero que no sea demasiado tarde…
EMMA DEL ROCIO: Oye, Zafiro, cambiando de tema, ¿Cómo te va con la hija de tu marido?
ZAFIRO: ¡Ay, ni me lo preguntes! ¡Esa chiquilla esta insoportable! ¡No la soporto!
EMMA DEL ROCIO: Es la hija de tu marido, ¿No?
ZAFIRO: Mejor no hablemos de ella, por favor, que me hace sentir mal.
EMMA DEL ROCIO: Esta bien, Zafiro.
Y las dos cambian de conversacion, mientras miran a las personas presentes en la terraza del Club.
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Finalmente, Nía y Gustavo llegan al Periodico La Estrella, en donde se reunen con Don Javier Quijano, el dueño de la editorial. Don Javier esta en su oficina, mirando con orgullo, un foto de su hija Camila. En ese momento, Gustavo toca la puerta y Don Javier le pide para ingresar.
DON JAVIER: ¡Gustavo! ¡Que bueno que hayas aceptado mi oferta de trabajo! Toma asiento.
Gustavo toma asiento mientras Don Javier le pide a su secretaria que traiga el café. Gustavo mira la foto de Camila...
GUSTAVO: ¡Que grande se ha puesto Camila! ¡Pensar que hace unos años jugaba a la muñecas!
DON JAVIER: ¡Se ha convertido en toda una mujercita! ¡Es mi mas grande orgullo!
GUSTAVO: ¿Y donde esta ella ahora?
DON JAVIER: Ahora esta en el Colegio. En un par de años, piensa graduarse.
GUSTAVO: ¿Y ya sabe que va a estudiar en la Universidad?
DON JAVIER: Quiere ser Abogada.
GUSTAVO: ¡Que bien! ¡Yo podria ayudarle en lo que guste!
DON JAVIER: ¡Gracias, Gustavo! Y, entonces, ¿Qué dices del trabajo?
GUSTAVO: ¡Yo acepto el trabajo, Don Javier! Pero, necesito ver mis honorarios...
Don Javier empieza a discutir con Gustavo sobre el sueldo. Habiendo todo solucionado, los dos aprietan fuertemente las manos...
DON JAVIER: ¡Ni una palabra se diga! ¡Empiezas ahora mismo! ¡Le dire a mi secretaria que te muestre a tu oficina! ¡Y, despues, buscaremos una buena secretaria para ti!
GUSTAVO: ¿Una secretaria? Lo siento, Don Javier, pero, yo no necesito secretarias. Puedo trabajar por mi mismo.
DON JAVIER: ¡Necesitas alguien que te colabore en tu trabajo!
GUSTAVO: En serio, Don Javier, acepto el trabajo... ¡Pero, nada de secretarias!
DON JAVIER: ¡De ninguna manera! ¡Es mucho el trabajo y por eso, necesitas ayuda! ¡Ahora mismo, pedire a la secretaria para que se contacte con la agencia y te busque una buena secretaria!
GUSTAVO: Esta bien, Don Javier.
Don Javier llama a su secretaria para que lo lleve hasta su oficina. Gustavo esta contento con el trabajo pero, no con la idea de tener una secretaria.
DON JAVIER: ¡Ni una palabra se diga! ¡Empiezas ahora mismo! ¡Le dire a mi secretaria que te muestre a tu oficina! ¡Y, despues, buscaremos una buena secretaria para ti!
GUSTAVO: ¿Una secretaria? Lo siento, Don Javier, pero, yo no necesito secretarias. Puedo trabajar por mi mismo.
DON JAVIER: ¡Necesitas alguien que te colabore en tu trabajo!
GUSTAVO: En serio, Don Javier, acepto el trabajo... ¡Pero, nada de secretarias!
DON JAVIER: ¡De ninguna manera! ¡Es mucho el trabajo y por eso, necesitas ayuda! ¡Ahora mismo, pedire a la secretaria para que se contacte con la agencia y te busque una buena secretaria!
GUSTAVO: Esta bien, Don Javier.
Don Javier llama a su secretaria para que lo lleve hasta su oficina. Gustavo esta contento con el trabajo pero, no con la idea de tener una secretaria.
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Por su parte, en otro departamento, lejos de la oficina de Don Javier, Nia se encuentra en su oficina, revisando sus pendientes, cuando en ese momento, se le cae, un lapicero y, cuando se dispone a recogerlo, alguien lo recoge por ella. Ella se asome y se asombra al ver que Horacio es quien recibio el boligrafo. Nía le guiña el ojo a Horacio, haciéndole un gesto coqueto. En ese momento, se escucha la canción “Stalker” de Marre.
“Tu me persigues y me buscas/ tanto que ahora ya me asustas…”
NIA: ¡Oh, muy amable, gracias Horacio!
HORACIO: De nada, Nia. Todo sea por complacer a una dama como tu.
Horacio la mira con ojos de desbordante pasión y deseo, mientras que ella cruza sensualmente sus lindas y torneadas piernas.
NIA: ¿Lo buscas a Gustavo? Pues, el esta aquí, en la oficina de Don Javier.
HORACIO: ¿Gustavo esta aquí? ¿Y que esta haciendo aquí?
NIA: Viene por el trabajo como Editor de la seccion de Cultura. Si gustas, puedes encontrarte con el.
HORACIO: No gracias, prefiero esperar aquí en tu oficina, si no fuera molestia.
NIA: ¡Es que tengo mucho trabajo que hacer! ¡No podria atenderte como es debido!
HORACIO: No importa, si hay algo que te puedo ayudar, con gusto lo hare. Oye, ¿Qué fue esta la situacion con los desplazados, no?
NIA: ¡Pobre gente! ¡Hay me deprime ver a la gente sufrir! ¡El otro dia, viniendo al trabajo, vi a un muchacho haciendo malabares en el semaforo...! ¡Todo para ganarse el sustento del dia!
HORACIO: ¡Asi es! ¡Es realmente muy deprimente!
NIA: Bueno, tengo pensado realizar una nota sobre esa gente… es necesario que la gente conozca la historia de ellos…
HORACIO: Es un gesto muy noble.
NIA: Bueno, está agradable la charla pero, ahora tengo que trabajar.
NIA: Viene por el trabajo como Editor de la seccion de Cultura. Si gustas, puedes encontrarte con el.
HORACIO: No gracias, prefiero esperar aquí en tu oficina, si no fuera molestia.
NIA: ¡Es que tengo mucho trabajo que hacer! ¡No podria atenderte como es debido!
HORACIO: No importa, si hay algo que te puedo ayudar, con gusto lo hare. Oye, ¿Qué fue esta la situacion con los desplazados, no?
NIA: ¡Pobre gente! ¡Hay me deprime ver a la gente sufrir! ¡El otro dia, viniendo al trabajo, vi a un muchacho haciendo malabares en el semaforo...! ¡Todo para ganarse el sustento del dia!
HORACIO: ¡Asi es! ¡Es realmente muy deprimente!
NIA: Bueno, tengo pensado realizar una nota sobre esa gente… es necesario que la gente conozca la historia de ellos…
HORACIO: Es un gesto muy noble.
NIA: Bueno, está agradable la charla pero, ahora tengo que trabajar.
Nia quiere agarrar el lapicero, pero, sin querer, se vuelve a caer. Se agacha al suelo para recogerlo pero, Horacio, muy galante, le pide para recogerlo primero. Nia se pone nerviosa. Pero, mientras Horacio recoje el lapicero, el le roza suavemente la mano de ella y levanta su mirada, con discresion, a mirarla fijamente a los ojos. Nia no le es indiferente y tambien lo mira fijamente a los ojos. HORACIO: ¿Nunca te han dicho que tienes bonita sonrisa?
NIA: Si, muchas veces.
Los dos se miran fijamente a los ojos con fascinacion. Gustavo pasa por ahí cerca pero, no alcanza a verlos y se dirige a su oficina. En ese momento, Nia, sintiendo que Gustavo esta cerca, vuelve a la vida.
NIA: ¡Disculpame, Gustavo puede estar viniendo en cualquier momento! ¡Gracias por recogerme el lapicero!
HORACIO: De nada.
Nia organiza sus papeles y enciende el computador para trabajar. Le pide a Horacio que se retire de su oficina. Horacio se retira con una sonrisa de oreja a oreja, sabiendo, con seguridad, que Nia caera pronto a sus encantos.
PAULINA: Hola, guapo, ¿Me puedes ayudar?
TAXISTA: Perdón, señorita, más respeto conmigo que soy un hombre casado.
PAULINA: Está bien, señor… ¿Usted sabe donde está el señor Javier Quijano?
TAXISTA:¿Don Javier Quijano, el dueño del Periodico La Estrella y la Editorial Mundial?
PAULINA: ¿Usted lo conoce? ¡Que bueno! ¡Lleveme inmediatamente donde ese señor!
TAXISTA: ¡Por supuesto! ¡Pero, le va a costar!
PAULINA: ¡No se preocupe, tengo suficiente dinero para pagarle!
El taxista mira por el espejo retrovisor, la cartera con dinero de ella, y emprende rumbo en direccion al Norte. Pero, parando por un semaforo, el taxista detiene su auto y de una esquina, unos delicuentes, salen de una esquina, y que, en combinacion con el taxista, salen dispuestos a hacerles el llamado “paseo millonario” a Paulina, y robarle todo lo que tiene de valor. Los asaltantes la bajan del auto y Paulina, asustada, le entrega el dinero y de pronto, uno de ellos mira la cadenita de oro y le pide a ella que se la entregue, pero, como ella se rehusa, entonces, ellos la cogen fuertemente de sus ropas y rapidamente, se la arrancan del cuello, con fuerza, su cadena de oro, le razgan la ropa, y de pronto, el aplican unos cuantos golpes, por antipática y coqueta… ¡¡¡Puafff!!! ¡¡¡Zaz!!! ¡¡¡Crash!!! ¡¡¡Puafff!!! ¡¡¡Oinnngg!!! Le golpean en la cara, le jalan el cabello, y la tiran contra la acera y se desploman contra el piso… ¡¡¡Puafff!!!
Paulina llora desconsolada por haberlo perdido casi todo. Pero, en ese momento, viene Leonardo que se compadece al verla y se ofrece a auxiliarla.
Los dos se miran fijamente a los ojos con fascinacion. Gustavo pasa por ahí cerca pero, no alcanza a verlos y se dirige a su oficina. En ese momento, Nia, sintiendo que Gustavo esta cerca, vuelve a la vida.
NIA: ¡Disculpame, Gustavo puede estar viniendo en cualquier momento! ¡Gracias por recogerme el lapicero!
HORACIO: De nada.
Nia organiza sus papeles y enciende el computador para trabajar. Le pide a Horacio que se retire de su oficina. Horacio se retira con una sonrisa de oreja a oreja, sabiendo, con seguridad, que Nia caera pronto a sus encantos.
+++
Rato después, el autobús llega a la terminal y Paulina llega asustada, a la gran ciudad, dispuesta a encontrar a Don Javier Quijano. En ese momento, pasa un Taxi y ella decide subirse. Paulina le hace un gesto coqueto al taxista pero, el Taxista la mira con indiferencia.
PAULINA: Hola, guapo, ¿Me puedes ayudar?
TAXISTA: Perdón, señorita, más respeto conmigo que soy un hombre casado.
PAULINA: Está bien, señor… ¿Usted sabe donde está el señor Javier Quijano?
TAXISTA:¿Don Javier Quijano, el dueño del Periodico La Estrella y la Editorial Mundial?
PAULINA: ¿Usted lo conoce? ¡Que bueno! ¡Lleveme inmediatamente donde ese señor!
TAXISTA: ¡Por supuesto! ¡Pero, le va a costar!
PAULINA: ¡No se preocupe, tengo suficiente dinero para pagarle!
El taxista mira por el espejo retrovisor, la cartera con dinero de ella, y emprende rumbo en direccion al Norte. Pero, parando por un semaforo, el taxista detiene su auto y de una esquina, unos delicuentes, salen de una esquina, y que, en combinacion con el taxista, salen dispuestos a hacerles el llamado “paseo millonario” a Paulina, y robarle todo lo que tiene de valor. Los asaltantes la bajan del auto y Paulina, asustada, le entrega el dinero y de pronto, uno de ellos mira la cadenita de oro y le pide a ella que se la entregue, pero, como ella se rehusa, entonces, ellos la cogen fuertemente de sus ropas y rapidamente, se la arrancan del cuello, con fuerza, su cadena de oro, le razgan la ropa, y de pronto, el aplican unos cuantos golpes, por antipática y coqueta… ¡¡¡Puafff!!! ¡¡¡Zaz!!! ¡¡¡Crash!!! ¡¡¡Puafff!!! ¡¡¡Oinnngg!!! Le golpean en la cara, le jalan el cabello, y la tiran contra la acera y se desploman contra el piso… ¡¡¡Puafff!!!
Paulina llora desconsolada por haberlo perdido casi todo. Pero, en ese momento, viene Leonardo que se compadece al verla y se ofrece a auxiliarla.
LEONARDO: ¿Estas bien?
PAULINA: ¡Como quiere que me sienta! ¡Si se han llevado todo lo que tengo! ¡Y yo estoy sola aquí, recien llegada a esta ciudad!
LEONARDO: ¡Pobrecita, no te preocupes, vamos, te llevo a tu casa!
PAULINA: ¡Gracias, es usted muy amable!
LEONARDO: Mi nombre es Leonardo... a tus ordenes. ¿Y el tuyo?
PAULINA: Me llamo Paulina y vengo de la Costa.
Paulina le hace un gesto coqueto y le guiña el ojo a Leonardo.
LEONARDO: Es un placer conocerte... “Corronchita”…
PAULINA: ¡¡¡Oye, tú, qué te pasa, “Cachaco”!!! ¿Por qué me dices “Corroncha”?
LEONARDO: Perdón, quise decir… no fue mi intención… ¿No eres de la Costa ó no?
PAULINA: No te preocupes, guapo. Lo entiendo perfectamente.
LEONARDO: Ah, y una cosa, yo no soy “Cachaco”… Yo nací en Cali.
PAULINA: ¡¡¡Mirá, vé!!!… mucho gusto “caleñito”…
LEONARDO: ¡¡¡Ajá!!! ¡¡¡Eche, nota, “costeñita”…!!!
Paulina le guiña el ojo a Leonardo. El, cortezmente, le recoge del suelo y ella, fascinada, lo mira con fascinacion y le guiña el ojo. Y entonces, Leonardo la lleva hasta su apartamento.
TANIA NICOLE: ¡Leonardo! ¡Cómo se te ocurre traer a una extraña a la casa!
PAULINA: ¡Ay, no seas malita, tu hermanito es tan lindo y amable…!
TANIA NICOLE: ¡¡¡No estoy hablando con usted, coqueta!!!
LEONARDO: Por favor, hermanita, la pobrecita acaban de asaltarla de llegar del campo y no tiene donde ir. ¡Es que acaban de asaltarla y la dejaron tirada en la calle! Vamos, hermana, ella no tiene donde ir en esta ciudad, ¿Puede quedarse a dormir aquí?
TANIA NICOLE: Se esta haciendo muy tarde... puede quedarse a dormir, pero, mañana, tendras que buscarle un lugar para dormir.
Leonardo abraza fuertemente a su hermana, por su generosidad, y de inmediato avisan a Paulina para que pase la noche en su casa.
CONTINUARA...
PAULINA: ¡Como quiere que me sienta! ¡Si se han llevado todo lo que tengo! ¡Y yo estoy sola aquí, recien llegada a esta ciudad!
LEONARDO: ¡Pobrecita, no te preocupes, vamos, te llevo a tu casa!
PAULINA: ¡Gracias, es usted muy amable!
LEONARDO: Mi nombre es Leonardo... a tus ordenes. ¿Y el tuyo?
PAULINA: Me llamo Paulina y vengo de la Costa.
Paulina le hace un gesto coqueto y le guiña el ojo a Leonardo.
LEONARDO: Es un placer conocerte... “Corronchita”…
PAULINA: ¡¡¡Oye, tú, qué te pasa, “Cachaco”!!! ¿Por qué me dices “Corroncha”?
LEONARDO: Perdón, quise decir… no fue mi intención… ¿No eres de la Costa ó no?
PAULINA: No te preocupes, guapo. Lo entiendo perfectamente.
LEONARDO: Ah, y una cosa, yo no soy “Cachaco”… Yo nací en Cali.
PAULINA: ¡¡¡Mirá, vé!!!… mucho gusto “caleñito”…
LEONARDO: ¡¡¡Ajá!!! ¡¡¡Eche, nota, “costeñita”…!!!
Paulina le guiña el ojo a Leonardo. El, cortezmente, le recoge del suelo y ella, fascinada, lo mira con fascinacion y le guiña el ojo. Y entonces, Leonardo la lleva hasta su apartamento.
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En el apartamento, ellos se encuentran con Tania Nicole, la bellísima hermana de Leonardo, que se sorprende al ver a su hermano con Paulina, una desconocida. El le pide que arregle su dormitorio para que Paulina se recueste. Julia habla con Leonardo a solas, en el dormitorio, mientras Paulina esta asustada en la sala, mirando los adornos de la casa.
TANIA NICOLE: ¡Leonardo! ¡Cómo se te ocurre traer a una extraña a la casa!
PAULINA: ¡Ay, no seas malita, tu hermanito es tan lindo y amable…!
TANIA NICOLE: ¡¡¡No estoy hablando con usted, coqueta!!!
LEONARDO: Por favor, hermanita, la pobrecita acaban de asaltarla de llegar del campo y no tiene donde ir. ¡Es que acaban de asaltarla y la dejaron tirada en la calle! Vamos, hermana, ella no tiene donde ir en esta ciudad, ¿Puede quedarse a dormir aquí?
TANIA NICOLE: Se esta haciendo muy tarde... puede quedarse a dormir, pero, mañana, tendras que buscarle un lugar para dormir.
Leonardo abraza fuertemente a su hermana, por su generosidad, y de inmediato avisan a Paulina para que pase la noche en su casa.
CONTINUARA...











Paulina llegó a la capital, hace bonita pareja con Leonardo pero creo que cuando conozca a Gustavo se fijará en él. Nía no debe querer mucho a su novio porque el descarado de Horacio no le es indiferente. Ese es un desgraciado, y ella ya me cae gorda. Pero Zafiro es la peor de todos... no la aguanto. Gustavo se ve un tipo sencillo y noble, me cae bien.
ResponderBorrarHoracio es un ser despreciable... a mi tampoco no me cae bien. No sé, pero, Nía me atrae tanto que me provoca escribir esas cosas de ella (jejejeje). :)
BorrarRenzo
Noooo pero que desgraciados malditos, asaltaron a Paulina del Mar, le quitaron todo y hasta la golpearon los muy malditos cobardes. Menos mal que Leonardo la encontró y la llevó a su casa, creo que ahora sí saldrá él de su depresión y del alcohol.
ResponderBorrarNía se está fijando en Horacio, lástima porque Gustavo es un novio excelente.
Hola, está es la primera escena de Valentina... seguro habrá caído mal al principio pero, después, irá mejorando con el tiempo.
BorrarYa verás lo que sucede con Nia. La foronovela ya está terminada, solo tengo que subir los capítulos y hacerles una revisión final.
Paulina se merece esos golpes y más... si te das cuenta en todos los proyectos ilustrados con esta chica, siempre la lleno de golpes.
No me gusta mucho Paulina, mis personajes favoritos son Tania Nicole (la hermana de Leonardo), Emma del Rocío (la hermana de Gustavo) y Camila (y que aparece más adelante). Aunque es villana pero me gusta Zafiro.
Saludos,
Renzo
Es natural que Tania Nicole desconfíe de traer a Paulina al apartamento... viviendo en una gran ciudad como Bogotá, pues, se presta a ser desconfiado. No sé como será en Ciudad de México, pero, hay mucha inseguridad en ciudades grandes.
BorrarInicialmente, el personaje de Emma del Rocío estaba pensado en una solterona, pero, después le bajé la edad para ajustarlo a la edad de Emma Stone, la musica, ó sea, ahora tendría 29 años.
Saludos,
Renzo
Perdón, quise decir "musa", Emma Stone es la musa detrás del personaje de "Emma del Rocío."
BorrarPensé que Valentina saldría en este capítulo, pero, creo que sale en capítulos posteriores.
BorrarNo me gusta nada el regueton. Nada de nada.
ResponderBorrarA mi tampoco me gusta el reggeaton.
BorrarLos protagonistas hacen una bonita pareja. Creo que los que los contrastes de sus físicos están muy bien.
ResponderBorrarGracias, a él lo escogí porque es el actor favorito de la protagonista. :)
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