CAPITULO 38: PAULINA DEL MAR
Mientras tanto, Paulina llega a Bogotá y lo primero que hace es encontrarse con Leonardo.
PAULINA: ¡Estoy desesperada, Leonardo! ¡Necesito ayuda!
LEONARDO: Pero, ¿Qué sucede Paulina? Tranquilízate que Emma del Rocío puede venir en cualquier momento.
PAULINA: ¿Acaso te importa la tal Emma del Rocío?
LEONARDO: Tú sabes que me importas mucho, Paulina. Dime, ¿Qué te pasa?
PAULINA: ¡Gustavo me engañó! ¡Solo me estaba usando!
LEONARDO: ¡Tiene que haber un error!
PAULINA: ¡No hay ningún error! ¡Gustavo no me ama! ¡El se burló de mí!
Leonardo abraza fuertemente a Paulina y, entonces, guiado por un impulso, pretende besarla, cuando en ese momento, ingresa Emma del Rocío con sus enormes y fulminantes ojos verdes. Emma del Rocío descubre a Leonardo abrazando a Paulina.
PAULINA: ¡Estoy desesperada, Leonardo! ¡Necesito ayuda!
LEONARDO: Pero, ¿Qué sucede Paulina? Tranquilízate que Emma del Rocío puede venir en cualquier momento.
PAULINA: ¿Acaso te importa la tal Emma del Rocío?
LEONARDO: Tú sabes que me importas mucho, Paulina. Dime, ¿Qué te pasa?
PAULINA: ¡Gustavo me engañó! ¡Solo me estaba usando!
LEONARDO: ¡Tiene que haber un error!
PAULINA: ¡No hay ningún error! ¡Gustavo no me ama! ¡El se burló de mí!
Leonardo abraza fuertemente a Paulina y, entonces, guiado por un impulso, pretende besarla, cuando en ese momento, ingresa Emma del Rocío con sus enormes y fulminantes ojos verdes. Emma del Rocío descubre a Leonardo abrazando a Paulina.
EMMA DEL ROCIO: ¡Leonardo! ¡Qué estás haciendo!
LEONARDO: ¡Hola mi amor! ¡Paulina está desesperada y vino por mi ayuda!
EMMA DEL ROCIO: ¿Ah, si? ¿Y por qué la abrazas?
LEONARDO: Ejem… solo la estaba consolando…
PAULINA: ¡Snif! ¡Creo que me voy a retirar…!
Paulina decide retirarse del apartamento, dejando que Leonardo y Emma del Rocío hablen a solas.
LEONARDO: Paulina tuvo problemas con Gustavo.
EMMA DEL ROCIO: ¿En serio? ¡Pero, si los dos estaban muy felices y enamorados!
LEONARDO: Tú lo has dicho: “Estaban.” Pero, bueno, Gustavo no es ningún santo.
EMMA DEL ROCIO: ¿Y por qué crees que mi hermano le hizo algo a ella? ¿No será que habrá sido lo contrario?
LEONARDO: ¡Tu hermano no es ningún santo! ¡El conquistaba a Paulina, mientras tenía una relación con Nía!
EMMA DEL ROCIO: ¡No! ¡El tenía su relación con Nía y fue Paulina la que se metió!
LEONARDO: ¡Contigo es imposible hablar! ¡Mejor me voy!
Leonardo se retira del y guiado por un impuso, él decide buscar a Paulina. Pero, a quién encuentra en su lugar es al miserable de Horacio, caminando feliz y campante por la calle. En ese mismo instante, Leonardo se acuerda de lo que le hizo a su hermana y lo sujeta fuertemente de sus ropas para aplicarle unos golpes a Horacio… ¡¡¡Puafff!!! ¡¡¡Puafff!!! ¡¡¡Zoiing!!! ¡¡¡Zaz!!! Horacio, adolorido, llama a la policía y, de inmediato, se llevan detenido a Leonardo.
LEONARDO: ¡Hola mi amor! ¡Paulina está desesperada y vino por mi ayuda!
EMMA DEL ROCIO: ¿Ah, si? ¿Y por qué la abrazas?
LEONARDO: Ejem… solo la estaba consolando…
PAULINA: ¡Snif! ¡Creo que me voy a retirar…!
Paulina decide retirarse del apartamento, dejando que Leonardo y Emma del Rocío hablen a solas.
LEONARDO: Paulina tuvo problemas con Gustavo.
EMMA DEL ROCIO: ¿En serio? ¡Pero, si los dos estaban muy felices y enamorados!
LEONARDO: Tú lo has dicho: “Estaban.” Pero, bueno, Gustavo no es ningún santo.
EMMA DEL ROCIO: ¿Y por qué crees que mi hermano le hizo algo a ella? ¿No será que habrá sido lo contrario?
LEONARDO: ¡Tu hermano no es ningún santo! ¡El conquistaba a Paulina, mientras tenía una relación con Nía!
EMMA DEL ROCIO: ¡No! ¡El tenía su relación con Nía y fue Paulina la que se metió!
LEONARDO: ¡Contigo es imposible hablar! ¡Mejor me voy!
Leonardo se retira del y guiado por un impuso, él decide buscar a Paulina. Pero, a quién encuentra en su lugar es al miserable de Horacio, caminando feliz y campante por la calle. En ese mismo instante, Leonardo se acuerda de lo que le hizo a su hermana y lo sujeta fuertemente de sus ropas para aplicarle unos golpes a Horacio… ¡¡¡Puafff!!! ¡¡¡Puafff!!! ¡¡¡Zoiing!!! ¡¡¡Zaz!!! Horacio, adolorido, llama a la policía y, de inmediato, se llevan detenido a Leonardo.
Por su parte, Paulina toma el “Transmilenio” que la lleva hasta la Mansión Quijano. Después de un viaje soportando empujones y malas intenciones de los pasajeros, ella llega a la mansión donde la reciben Kimbertly, la mucama, y su hermana Camila.
PAULINA: ¡Camila, por favor! ¡Ayúdame, estoy desesperada! ¡Gustavo no me ama!
CAMILA: ¡Tranquila, Paulina! Pero, dime, ¿Qué sucedió?
PAULINA: ¡El no me quería! ¡Solo me utilizaba como material de su próxima novela! ¡Es un desgraciado! ¡No quiero verlo!
PAULINA: ¡Camila, por favor! ¡Ayúdame, estoy desesperada! ¡Gustavo no me ama!
CAMILA: ¡Tranquila, Paulina! Pero, dime, ¿Qué sucedió?
PAULINA: ¡El no me quería! ¡Solo me utilizaba como material de su próxima novela! ¡Es un desgraciado! ¡No quiero verlo!
Camila siente profunda lástima por lo sucedido con su media hermana. En ese momento, llaman por teléfono. Es Leonardo que está detenido en la comiseria y pide por ayuda.
En ese mismo instante, llega Don Javier acompañado de Kaci y Paulina le cuenta lo sucedido, y mientras envía un mensaje de texto a Tania Nicole. De inmediato, con la ayuda e influencias de Don Javier, logran sacar a Leonardo rápidamente de la cárcel, aunque tiene que pasar 24 horas detenido. Tania Nicole llega a la estación de policía justo…
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En ese mismo instante, llega Don Javier acompañado de Kaci y Paulina le cuenta lo sucedido, y mientras envía un mensaje de texto a Tania Nicole. De inmediato, con la ayuda e influencias de Don Javier, logran sacar a Leonardo rápidamente de la cárcel, aunque tiene que pasar 24 horas detenido. Tania Nicole llega a la estación de policía justo…
TANIA NICOLE: Hermanito, ¿Qué pasó? Paulina me explicó algo…
LEONARDO: Fue tu noviecito…
TANIA NICOLE: ¿Horacio? ¿Qué pasó con él?
LEONARDO: Prefiero no hablar de eso… permiso... quiero descansar. Gracias, Paulina.
PAULINA: No tienes nada de qué agradecerme, Leonardo. Más bien, tienes que agradecerle a mi papá que pagó la fianza.
JAVIER: Lo hice por ayudar a mi hija Paulina.
Entonces, Tania Nicole se retira tomando caminos opuestos por los demás.
Don Javier llega con Paulina y Kaci a la Mansión Quijano. En ese momento, Paulina se indigna al ver a Zafiro en la mansión.
LEONARDO: Fue tu noviecito…
TANIA NICOLE: ¿Horacio? ¿Qué pasó con él?
LEONARDO: Prefiero no hablar de eso… permiso... quiero descansar. Gracias, Paulina.
PAULINA: No tienes nada de qué agradecerme, Leonardo. Más bien, tienes que agradecerle a mi papá que pagó la fianza.
JAVIER: Lo hice por ayudar a mi hija Paulina.
Entonces, Tania Nicole se retira tomando caminos opuestos por los demás.
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Don Javier llega con Paulina y Kaci a la Mansión Quijano. En ese momento, Paulina se indigna al ver a Zafiro en la mansión.
PAULINA: ¡¡¡Qué está haciendo usted aquí, Zafiro!!!
ZAFIRO: ¿Esta no es mi casa? ¡¡¡Todo aquí me pertenece!!!
DON JAVIER: Pues, te equivocas… porque todo lo puse a nombre de mi hija Camila… ¡¡¡A ti no te corresponde nada!!!
ZAFIRO: ¡¡¡Ja!!! ¿No te olvidas que Camila es menor de edad?
DON JAVIER: No te preocupes… esto está bajo control… así que puedes irte…
ZAFIRO: ¡¡¡Snif!!! ¡¡¡Me botas de la casa como a un perro!!! ¡¡¡Después de todo lo que te dí…!!! ¡¡¡Snif!!! ¡¡¡Yo, que soy toda una dama y señora…!!!
PAULINA: ¿Una dama y señora? ¡¡¡No me hagas reír!!! ¡¡¡Pero, si Leonardo me dice que te conoció en una “Whiskería”!!!
DON JAVIER: ¿Whiskería? ¿De qué estás hablando?
ZAFIRO: ¡¡¡Eso es mentira!!! ¡¡¡Leonardo lo dice para difamarme!!!
En ese momento, interviene Kimberly, la mucama.
ZAFIRO: ¿Esta no es mi casa? ¡¡¡Todo aquí me pertenece!!!
DON JAVIER: Pues, te equivocas… porque todo lo puse a nombre de mi hija Camila… ¡¡¡A ti no te corresponde nada!!!
ZAFIRO: ¡¡¡Ja!!! ¿No te olvidas que Camila es menor de edad?
DON JAVIER: No te preocupes… esto está bajo control… así que puedes irte…
ZAFIRO: ¡¡¡Snif!!! ¡¡¡Me botas de la casa como a un perro!!! ¡¡¡Después de todo lo que te dí…!!! ¡¡¡Snif!!! ¡¡¡Yo, que soy toda una dama y señora…!!!
PAULINA: ¿Una dama y señora? ¡¡¡No me hagas reír!!! ¡¡¡Pero, si Leonardo me dice que te conoció en una “Whiskería”!!!
DON JAVIER: ¿Whiskería? ¿De qué estás hablando?
ZAFIRO: ¡¡¡Eso es mentira!!! ¡¡¡Leonardo lo dice para difamarme!!!
En ese momento, interviene Kimberly, la mucama.
KIMBERLY: Lo siento, señor Javier, pero, es hora que usted debe saber la verdad… su adorada Zafiro… era una prostituta… era muy conocida en el barrio… y uno de sus mejores clientes era Leonardo Gaviria… el padre de su hija Sherlyn.
JAVIER: ¿Sherlyn?
KIMBERLY: Así es. Sherlyn es la madre de Zafiro. ¿O no va a negar eso, señora Zafiro?
PAULINA: Mejor, usted lárguese de aquí, señora Zafiro…
ZAFIRO: Está bien, Paulina, pero, debes saber que Gustavo y yo somos amantes.
Paulina quiere darle un golpe a Zafiro, pero, Camila y Kimberly la contienen. Don Javier se queda perplejo por la revelación.
DON JAVIER: Perdón, ¿Como es eso que Gustavo es tu amante?
ZAFIRO: Así es, Gustavo y yo nos veíamos a escondidas… y la verdad, es muy bueno en la cama…
Paulina vuelve a indignarse y quiere golpear a Zafiro, pero, Kimberly y Camila la contienen. Zafiro, entonces, se retira de la mansión.
Al día siguiente, en la empresa Mayorista de Tecnología, Tania Nicole se encuentra con Horacio, lleno de moretones…
JAVIER: ¿Sherlyn?
KIMBERLY: Así es. Sherlyn es la madre de Zafiro. ¿O no va a negar eso, señora Zafiro?
PAULINA: Mejor, usted lárguese de aquí, señora Zafiro…
ZAFIRO: Está bien, Paulina, pero, debes saber que Gustavo y yo somos amantes.
Paulina quiere darle un golpe a Zafiro, pero, Camila y Kimberly la contienen. Don Javier se queda perplejo por la revelación.
DON JAVIER: Perdón, ¿Como es eso que Gustavo es tu amante?
ZAFIRO: Así es, Gustavo y yo nos veíamos a escondidas… y la verdad, es muy bueno en la cama…
Paulina vuelve a indignarse y quiere golpear a Zafiro, pero, Kimberly y Camila la contienen. Zafiro, entonces, se retira de la mansión.
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TANIA NICOLE: ¿Horacio? ¿Por qué estás así?
HORACIO: ¡¡¡Mira lo que me hizo tu hermanito!!! ¡¡¡Pero, no te preocupes, ya todo está bajo control!!!
TANIA NICOLE: No me digas que tú lo pusiste en la cárcel…
HORACIO: Si, claro, pues, él se lo tiene merecido…
TANIA NICOLE: El se preocupa por mí… además, tú no eres precisamente un santo…
Horacio se llena de rencor y toma a Tania Nicole de las ropas, pero, en ese momento, interviene Kaci, la bellísima jefa, y les llama la atención para regresar a sus puestos de trabajo.
Por su parte, en ese mismo instante, en la redacción del periódico “La Estrella”, Don Javier encara a Gustavo que regresa de su viaje.
HORACIO: ¡¡¡Mira lo que me hizo tu hermanito!!! ¡¡¡Pero, no te preocupes, ya todo está bajo control!!!
TANIA NICOLE: No me digas que tú lo pusiste en la cárcel…
HORACIO: Si, claro, pues, él se lo tiene merecido…
TANIA NICOLE: El se preocupa por mí… además, tú no eres precisamente un santo…
Horacio se llena de rencor y toma a Tania Nicole de las ropas, pero, en ese momento, interviene Kaci, la bellísima jefa, y les llama la atención para regresar a sus puestos de trabajo.
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Por su parte, en ese mismo instante, en la redacción del periódico “La Estrella”, Don Javier encara a Gustavo que regresa de su viaje.
DON JAVIER: ¡Gustavo! ¡Estás despedido! ¡Anda pasa a Recursos Humanos para que te entreguen tu liquidación!
GUSTAVO: Pero, ¿Por qué razón Don Javier?
DON JAVIER: ¡Lo sé todo, Gustavo! ¡Sé que tú y mi mujer son amantes!
GUSTAVO: ¡Eso no es verdad, Don Javier! ¿Quién le dijo esa calumnia?
DON JAVIER: ¡Zafiro me lo dijo! ¡Pero, cómo has podido caer tan bajo! ¡Y encima jugando con los sentimientos de mi hija Paulina!
GUSTAVO: ¡Por favor, Don Javier, usted sabe que yo quiero a Paulina de verdad!
DON JAVIER: ¡Ni se hable más! ¡Estás despedido!
Don Javier le da la espalda a Gustavo. Gustavo, confundido, se encuentra con Leonardo en los pasadizos del edificio.
Leonardo, que acabó de salir de la carcel, encara al escritor.
GUSTAVO: Pero, ¿Por qué razón Don Javier?
DON JAVIER: ¡Lo sé todo, Gustavo! ¡Sé que tú y mi mujer son amantes!
GUSTAVO: ¡Eso no es verdad, Don Javier! ¿Quién le dijo esa calumnia?
DON JAVIER: ¡Zafiro me lo dijo! ¡Pero, cómo has podido caer tan bajo! ¡Y encima jugando con los sentimientos de mi hija Paulina!
GUSTAVO: ¡Por favor, Don Javier, usted sabe que yo quiero a Paulina de verdad!
DON JAVIER: ¡Ni se hable más! ¡Estás despedido!
Don Javier le da la espalda a Gustavo. Gustavo, confundido, se encuentra con Leonardo en los pasadizos del edificio.
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Leonardo, que acabó de salir de la carcel, encara al escritor.
LEONARDO: ¡Oye! ¡Qué te pasó con Paulina, ah! ¡A ella se le respeta!
GUSTAVO: ¡Tú dime, qué es lo que hay entre Paulina y tú!
LEONARDO: ¡Paulina y yo somos amigos! ¡Y tú eres un cobarde y un abusador!
GUSTAVO: ¡Yo no le he hecho nada malo a Paulina! ¡Yo la amo! ¡Y tú dices que estás con mi hermana!
LEONARDO: ¡Tu hermana es una gran mujer y la quiero!
GUSTAVO: ¡Mientes! ¡A mi hermana me la dejas tranquila! ¡No la enredes en tus sucios juegos!
LEONARDO: ¡Y quién te crees que eres para decirme de esta manera! ¿Crees que porque has escrito unas novelillas cursis, ya te sientes con derecho de tratar mal a la gente? ¡Para mí, eres un mediocre!
GUSTAVO: ¡Ya verás, nadie me dice mediocre!
Gustavo le da un puñetazo a Leonardo, pero, él logra esquivarle y darle un nuevo puñetazo, y los dos intercambian golpes, hasta que viene seguridad y logran separarlos a ambos y los retiran de las instalaciones de Periódico.
NIA: ¡No puedo creer que el jefe te ha despedido! Cualquier cosa que necesites, cuenta conmigo.
GUSTAVO: Gracias, Nía, pero, es evidente que Zafiro se ha salido con la suya… y ya el jefe piensa lo peor de mí.
NIA: ¡Esa mujer no puede salirse con la suya! ¡Yo hablaré con el jefe!
GUSTAVO: Pierdes tu tiempo, el jefe no te hará caso…
NIA: No pierdo nada con intentarlo.
GUSTAVO: De todos modos, no vale la pena. Nada me importa si Paulina no está a mi lado.
NIA: Mucho quieres a Paulina, ¿No?
GUSTAVO: La amo con todo mi corazón. Pero, ella no me ama. La reacción de Leonardo confirma, que ellos son amantes.
NIA: No debes precipitarte… seguro que todo es un malentendido…
GUSTAVO: No, todo está claro. Paulina me engañó. Bueno, permiso, tengo que retirarme de aquí.
NIA: Gustavo… no te olvides… cualquier cosa que necesites, cuenta conmigo. ¿Está bien?
Nía le guiña el ojo a Gustavo y él suspira por esa bellísima muchacha. Gustavo se retira, cabizbajo, del edificio del periódico.
GUSTAVO: ¡Hermana! ¡Me despidieron del trabajo!
EMMA DEL ROCIO: ¡No puede ser, Gustavo! Pero, ¿Qué sucedió?
GUSTAVO: ¡Todo es culpa de Zafiro! ¡Ella le dijo a Don Javier que ella y yo somos amantes!
EMMA DEL ROCIO: ¡Pero, tú sabes que eso no es verdad!
GUSTAVO: ¡Y lo peor de todo es que tuve una confrontación con Leonardo, tu noviecito!
EMMA DEL ROCIO: ¿Te peleaste con Leonardo? ¿Por qué razón?
GUSTAVO: ¡El piensa que yo engañé a Paulina! ¡No entiendo por qué le molesta! ¿Será que Paulina y Leonardo son amantes…?
EMMA DEL ROCIO: ¡No digas eso! ¡Eso no puede ser verdad!
GUSTAVO: Eso me lo dijo Zafiro… pero, me negué a creerlo hasta ahora
MELISSA: Yo pienso que todo es una intriga de esa tal Zafiro... la verdad, me da mala espina todo esto... tranquilo, tío.
LEONARDO: ¡Paulina y yo somos amigos! ¡Y tú eres un cobarde y un abusador!
GUSTAVO: ¡Yo no le he hecho nada malo a Paulina! ¡Yo la amo! ¡Y tú dices que estás con mi hermana!
LEONARDO: ¡Tu hermana es una gran mujer y la quiero!
GUSTAVO: ¡Mientes! ¡A mi hermana me la dejas tranquila! ¡No la enredes en tus sucios juegos!
LEONARDO: ¡Y quién te crees que eres para decirme de esta manera! ¿Crees que porque has escrito unas novelillas cursis, ya te sientes con derecho de tratar mal a la gente? ¡Para mí, eres un mediocre!
GUSTAVO: ¡Ya verás, nadie me dice mediocre!
Gustavo le da un puñetazo a Leonardo, pero, él logra esquivarle y darle un nuevo puñetazo, y los dos intercambian golpes, hasta que viene seguridad y logran separarlos a ambos y los retiran de las instalaciones de Periódico.
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La noticia del despido de Gustavo llega a oídos de Nía, la bellísima periodista, quién decide acercarse con Gustavo.
NIA: ¡No puedo creer que el jefe te ha despedido! Cualquier cosa que necesites, cuenta conmigo.
GUSTAVO: Gracias, Nía, pero, es evidente que Zafiro se ha salido con la suya… y ya el jefe piensa lo peor de mí.
NIA: ¡Esa mujer no puede salirse con la suya! ¡Yo hablaré con el jefe!
GUSTAVO: Pierdes tu tiempo, el jefe no te hará caso…
NIA: No pierdo nada con intentarlo.
GUSTAVO: De todos modos, no vale la pena. Nada me importa si Paulina no está a mi lado.
NIA: Mucho quieres a Paulina, ¿No?
GUSTAVO: La amo con todo mi corazón. Pero, ella no me ama. La reacción de Leonardo confirma, que ellos son amantes.
NIA: No debes precipitarte… seguro que todo es un malentendido…
GUSTAVO: No, todo está claro. Paulina me engañó. Bueno, permiso, tengo que retirarme de aquí.
NIA: Gustavo… no te olvides… cualquier cosa que necesites, cuenta conmigo. ¿Está bien?
Nía le guiña el ojo a Gustavo y él suspira por esa bellísima muchacha. Gustavo se retira, cabizbajo, del edificio del periódico.
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Por su parte, Gustavo se dirige al apartamento de su hermana Emma del Rocío para buscar consuelo y comprensión. La hermana estaba con Mellisa, su bellísima sobrina.
GUSTAVO: ¡Hermana! ¡Me despidieron del trabajo!
EMMA DEL ROCIO: ¡No puede ser, Gustavo! Pero, ¿Qué sucedió?
GUSTAVO: ¡Todo es culpa de Zafiro! ¡Ella le dijo a Don Javier que ella y yo somos amantes!
EMMA DEL ROCIO: ¡Pero, tú sabes que eso no es verdad!
GUSTAVO: ¡Y lo peor de todo es que tuve una confrontación con Leonardo, tu noviecito!
EMMA DEL ROCIO: ¿Te peleaste con Leonardo? ¿Por qué razón?
GUSTAVO: ¡El piensa que yo engañé a Paulina! ¡No entiendo por qué le molesta! ¿Será que Paulina y Leonardo son amantes…?
EMMA DEL ROCIO: ¡No digas eso! ¡Eso no puede ser verdad!
GUSTAVO: Eso me lo dijo Zafiro… pero, me negué a creerlo hasta ahora
MELISSA: Yo pienso que todo es una intriga de esa tal Zafiro... la verdad, me da mala espina todo esto... tranquilo, tío.
GUSTAVO: Gracias, sobrina, pero, creo que todo ha terminado...
MELISSA: Si hay algo que podía hacer, pues, lo haría con gusto. Pero, no sufras, tío Gustavo.
Entonces, Emma del Rocío comienza a preocuparse por la revelación de Gustavo. Rato después, Emma del Rocío recibe una invitación de Valentina para encontrarse juntas en el Club. Entonces, Emma del Rocío y Mellisa acuden a su cita, dejando a Gustavo solo en su apartamento. Cuando en ese momento, busca en su lista de contacto, y encuentra la foto y el celular de Nía… Gustavo suspira por Nía… cierra los ojos y piensa en ella…
Entonces, Emma del Rocío comienza a preocuparse por la revelación de Gustavo. Rato después, Emma del Rocío recibe una invitación de Valentina para encontrarse juntas en el Club. Entonces, Emma del Rocío y Mellisa acuden a su cita, dejando a Gustavo solo en su apartamento. Cuando en ese momento, busca en su lista de contacto, y encuentra la foto y el celular de Nía… Gustavo suspira por Nía… cierra los ojos y piensa en ella…
¨Nía… Nía… “
y decide marcar por su celular para hablar con ella. Nía contesta.
EMMA DEL ROCIO: ¡Contigo quiero hablar Zafiro Ordoñez!
ZAFIRO: ¡Yo no tengo nada que hablar contigo!
EMMA DEL ROCIO: ¿Qué cosas le has estado diciendo a mi hermano sobre Leonardo y Paulina?
ZAFIRO: ¡Yo no le he dicho nada malo a mi hermano! ¡Solo la verdad! ¡Leonardo y Paulina son amantes!
EMMA DEL ROCIO: ¡Mientes! ¡Tú sabes que eso no es verdad!
ZAFIRO: ¡No me toques! ¡O si no llamo a seguridad para que te saque de aquí!
EMMA DEL ROCIO: ¡Eres un ser despreciable, Zafiro! ¡No sé como puede haber tanta maldad en ti! ¡Me repugnas!
Emma del Rocío suelta a Zafiro, pero, en ese momento, Valentina le da una bofetada a Zafiro… ¡¡¡Puafff!!!
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Por su parte, Emma del Rocío y Mellisa se encuentran con Valentina en el Club. En ese momento, se aparece Zafiro, con aires de gran dama, y es cuando Emma del Rocío decide encararla.
EMMA DEL ROCIO: ¡Contigo quiero hablar Zafiro Ordoñez!
ZAFIRO: ¡Yo no tengo nada que hablar contigo!
EMMA DEL ROCIO: ¿Qué cosas le has estado diciendo a mi hermano sobre Leonardo y Paulina?
ZAFIRO: ¡Yo no le he dicho nada malo a mi hermano! ¡Solo la verdad! ¡Leonardo y Paulina son amantes!
EMMA DEL ROCIO: ¡Mientes! ¡Tú sabes que eso no es verdad!
ZAFIRO: ¡No me toques! ¡O si no llamo a seguridad para que te saque de aquí!
EMMA DEL ROCIO: ¡Eres un ser despreciable, Zafiro! ¡No sé como puede haber tanta maldad en ti! ¡Me repugnas!
Emma del Rocío suelta a Zafiro, pero, en ese momento, Valentina le da una bofetada a Zafiro… ¡¡¡Puafff!!!
ZAFIRO: ¿Y eso…? Pero, ¿Qué se puede esperar de una “zorra” como tú…?
VALENTINA: Me estoy reformando… y no me gusta que se metan con mi amiga…
ZAFIRO: Emma del Rocío, ¿Tú eres amiga de esta… ejem… mujerzuela?
EMMA DEL ROCIO: Así es, Valentina y yo somos amigas. ¿Ha algo malo en esto?
ZAFIRO: Pues, qué bajo has caído… mira que ser amiga de una… ejem… fufurufa…
VALENTINA: No soy menos que tú, Zafiro, ¿Te acuerdas que ambas trabajamos en la Whiskería? ¡¡¡Vete y deja a mi amiga en paz!!! ¡¡¡Tú no eres más que nadie!!!
Zafiro se envalentona y pretende golpear a Emma del Rocío, pero, Mellisa la contiene de un brazo. Zafiro, entonces, retira de la presencia de Valentina, Mellissa y Emma del Rocío.
CONTINUARA…
VALENTINA: Me estoy reformando… y no me gusta que se metan con mi amiga…
ZAFIRO: Emma del Rocío, ¿Tú eres amiga de esta… ejem… mujerzuela?
EMMA DEL ROCIO: Así es, Valentina y yo somos amigas. ¿Ha algo malo en esto?
ZAFIRO: Pues, qué bajo has caído… mira que ser amiga de una… ejem… fufurufa…
VALENTINA: No soy menos que tú, Zafiro, ¿Te acuerdas que ambas trabajamos en la Whiskería? ¡¡¡Vete y deja a mi amiga en paz!!! ¡¡¡Tú no eres más que nadie!!!
Zafiro se envalentona y pretende golpear a Emma del Rocío, pero, Mellisa la contiene de un brazo. Zafiro, entonces, retira de la presencia de Valentina, Mellissa y Emma del Rocío.
CONTINUARA…









¡Paulina espabila!
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